
La historia de la sopa de piedra, que tiene diversas versiones en distintos países de Europa, es el paradigma de los buenos resultados que pueden conseguirse gracias a la colaboración entre personas. Cuenta esta historia que, en época de hambruna, alguien especialmente necesitado colocó una gran marmita en la plaza central de un pueblo, la llenó de agua y depositó en su interior una piedra tan limpia como singularmente bella. Al rato un paisano curioso se le acercó para preguntarle qué hacía.
--Preparo una suculenta sopa- le contestó nuestro hombre, --aunque para obtener el sabor supremo convendrían algunos ingredientes de los que desdichadamente carezco
El buen paisano se apresuró a aportar unas pocas verduras que tenía. Pronto se acercaron más curiosos, y todos quisieron mejorar la sopa con sus escasas contribuciones, a cambio de un plato. Esa noche cenaron todos una riquísima sopa, y hubo baile en el pueblo, y durante una noche todos olvidaron el hambre y el rigor del invierno.
En este blog tienen cabida aportaciones propias de los colaboradores o bien obras preferidas de otros autores, pues es bien cierto que, como dice María Zambrano (gracias, Begoña), "Cuando elijo me estoy eligiendo".