Visite también......
Mostrando entradas con la etiqueta Lewis Carroll. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lewis Carroll. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de abril de 2008

Sargent Peppers, Lewis Carroll y el LSD


Sargent Peppers

La imagen es la de la cubierta del archifamoso álbum musical de los Beatles «Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band». Si la presentamos aquí es porque, enredado en ese manojo de personajes, se encuentra nada menos que nuestro Lewis Carroll.

El álbum se originó a partir de una idea de Paul, el cual pensó, cuando volvía de una gira por los Estados Unidos, que, instalados como ya estaban en la fama, sería rompedor tocar disfrazados de banda imaginaria. Se considera el primer álbum inserto en el conceptualismo, movimiento artístico de finales de la década de los sesenta, que concedía preferencia a la idea del proceso artístico frente a la obra en cuanto a objeto material. En opinión de los expertos, si hubiera que nombrar el álbum musical con más influencia en la cultura occidental y que ha inspirado a músicos de generaciones posteriores, éste sería «Sgt. Peppers». De tales expertos ha recibido la descripción de «perfecto en su equilibrio musical, impresionante en su concepción, sicodélico y sin embargo clásico y melódico». Salió al mercado en junio de 1967, y desde el primer momento se convirtió en un mito.

En su cubierta aparecen más de 50 personajes, aunque muchos de ellos ni siquiera son reales. La presencia de Lewis Carroll se debe seguramente a la adoración que por su poesía tenía John Lennon, y que se transparenta en la maravillosa canción «Lucy In The Sky With Diamonds», cuya letra recordamos a continuación:

Lucy In The Sky With Diamonds

Picture yourself in a boat on a river
With tan
gerine trees and marmalade skies.
Somebody calls you, you answer quite slowly,
A girl with caleidoscope eyes.
Cellophane flowers of yellow and green
Towering over your head.
Look for the girl with the sun in her eyes
And she's gone.
Chorus:
Lucy in the sky with diamonds
Lucy in the sky with diamonds
Lucy in the sky with diamonds, ah, ah
Follow her down to a bridge by a fountain
where rocking horse people eat marshmallow pies.
Everyone smiles as you drift past the flowers
That grow so incredibly high.
Newspaper taxis appear on the shore
Waiting to take you away
Climb in the back with your head in the clouds
And you're gone.
Chorus
Picture yourself on a train in a station
With plasticine porters with looking glass ties,
Suddenly someone is there at the turnstile,
The girl with caleidoscope eyes.
Chorus 
y cuya traducción sería más o menos la siguiente:

Lucía en el cielo con diamantes

Imagínate sobre un bote en un río
con árboles de mandarina y cielos de mermelada,
Alguien te llama, respondes pausadamente,
Una chica con ojos de caleidoscopio.

Flores de celofán de amarillo y verde
trepando sobre tu cabeza.
Buscas a la chica con el sol en sus ojos
y se ha marchado.

Estribillo:
Lucía en el cielo con diamantes
Lucía en el cielo con diamantes
Lucía en el cielo con diamantes, ah, ah

La sigues hasta un puente junto a una fuente
donde gente en caballitos de hamaca comen pasteles de merengue(*).
Todos sonríen mientras vas sin rumbo a través de las flores
que crecen increíblemente altas.

Taxis de papel de periódico aparecen en la orilla
esperando llevarte
subes detrás con tu cabeza en las nubes
y te vas.
Estribillo.
Imagínate en un tren en una estación
con mozos de plastilina que llevan corbatas cristalinas,
de repente alguien está en el torniquete,
la chica con ojos de caleidoscopio.
Al Estribillo.

(*) El marshmallow es una especie de bombón esponjoso hecho de azúcar y gelatina, que a veces se pasa un instante por el fuego para acaramelarlo antes de comerlo.

La fama de esta canción ha quedado reforzada porque va asociada a la leyenda según la cual las iniciales de Lucy, Sky y Diamonds parecen aludir al LSD, la droga alucinógena derivada del ácido lisérgico (la dietilamida del ácido lisérgico, para ser precisos) entonces de moda. Aunque ciertamente las imágenes sugeridas por la propia canción apoyan esta idea, la verdad es que al parecer la génesis de la misma es más inocente: se acepta, en efecto, que la canción fue sugerida a John Lennon por un dibujo que le mostró su hijo Julian al regreso de la escuela. «Mira, papá, es Lucy en el cielo con diamantes» sería así la primera chispa que prendería el fuego de una de las más bellas y originales canciones del grupo; el dibujo se publicó más adelante en «A Hards Day’s Write». Es verdad, por otra parte, que los Beatles consumían drogas en aquel tiempo, y que la planta que aparece tras las letras del nombre del grupo es de marihuana. Como hemos dicho, con su letra Lennon rindió en cierto modo un homenaje a los poemas de Lewis Carroll, por los cuales sentía veneración.

Lo que no es tan sabido y que al parecer no es leyenda en lo que se refiere a esta canción, es que cuando en 1974 se descubrió en Etiopía el esqueleto de una hembra considerada entonces como el antepasado más remoto del ser humano, el Australopithecus afarensis, se le bautizó Lucy porque esa era la canción que más sonaba en el campamento de los arqueólogos.

martes, 22 de enero de 2008

La caza del Snark - El discurso del capitán


En el anterior farolito rojo interviene un fragmento de un poema de Lewis Carroll, titulado "The Bellman's speech", y que pertenece a "The hunting of the Snark". Pensamos que vale la pena traerlo aquí completo:

Fit the Second
2.The Bellman's speech


The Bellman himself they all praised to the skies--
Such a carriage, such ease and such grace!
Such solemnity, too! One could see he was wise,
The moment one looked in his face!

He had bought a large map representing the sea,
Without the least vestige of land:
And the crew were much pleased when they found it to be
A map they could all understand.

"What's the good of Mercator's North Poles and Equators,
Tropics, Zones, and Meridian Lines?"
So the Bellman would cry: and the crew would reply
"They are merely conventional signs!

"Other maps are such shapes, with their islands and capes!
But we've got our brave Captain to thank:
(So the crew would protest) "that he's bought us the best--
A perfect and absolute blank!"

This was charming, no doubt; but they shortly found out
That the Captain they trusted so well
Had only one notion for crossing the ocean,
And that was to tingle his bell.

He was thoughtful and grave--but the orders he gave
Were enough to bewilder a crew.
When he cried "Steer to starboard, but keep her head larboard!"
What on earth was the helmsman to do?

Then the bowsprit got mixed with the rudder sometimes:
A thing, as the Bellman remarked,
That frequently happens in tropical climes,
When a vessel is, so to speak, "snarked."

But the principal failing occurred in the sailing,
And the Bellman, perplexed and distressed,
Said he had hoped, at least, when the wind blew due East,
That the ship would not travel due West!

But the danger was past--they had landed at last,
With their boxes, portmanteaus, and bags:
Yet at first sight the crew were not pleased with the view,
Which consisted to chasms and crags.

The Bellman perceived that their spirits were low,
And repeated in musical tone
Some jokes he had kept for a season of woe--
But the crew would do nothing but groan.

He served out some grog with a liberal hand,
And bade them sit down on the beach:
And they could not but own that their Captain looked grand,
As he stood and delivered his speech.

"Friends, Romans, and countrymen, lend me your ears!"
(They were all of them fond of quotations:
So they drank to his health, and they gave him three cheers,
While he served out additional rations).

"We have sailed many months, we have sailed many weeks,
(Four weeks to the month you may mark),
But never as yet ('tis your Captain who speaks)
Have we caught the least glimpse of a Snark!

"We have sailed many weeks, we have sailed many days,
(Seven days to the week I allow),
But a Snark, on the which we might lovingly gaze,
We have never beheld till now!

"Come, listen, my men, while I tell you again
The five unmistakable marks
By which you may know, wheresoever you go,
The warranted genuine Snarks.

"Let us take them in order. The first is the taste,
Which is meager and hollow, but crisp:
Like a coat that is rather too tight in the waist,
With a flavor of Will-o-the-wisp.

"Its habit of getting up late you'll agree
That it carries too far, when I say
That it frequently breakfasts at five-o'clock tea,
And dines on the following day.

"The third is its slowness in taking a jest.
Should you happen to venture on one,
It will sigh like a thing that is deeply distressed:
And it always looks grave at a pun.

"The fourth is its fondness for bathing-machines,
Which is constantly carries about,
And believes that they add to the beauty of scenes--
A sentiment open to doubt.

"The fifth is ambition. It next will be right
To describe each particular batch:
Distinguishing those that have feathers, and bite,
And those that have whiskers, and scratch.

"For, although common Snarks do no manner of harm,
Yet, I feel it my duty to say,
Some are Boojums--" The Bellman broke off in alarm,
For the Baker had fainted away.

Canto segundo
2.El discurso del capitán

Al capitán todos le ponían en el alto candelero.
¡Qué porte, qué soltura y qué gracia!,
y ¡tan solemne también! Cualquiera podía ver que
era un sabio sólo con mirarle a la cara.

Había comprado un gran mapa que representaba el mar
y en el que no había vestigio de tierra;
y la tripulación se puso contentísima al ver
que era un mapa que todos podían entender.

“¿De qué sirven los polos, los ecuadores,
los trópicos, las zonas y los meridianos de Mercator?
Así gritaba el capitán. Y la tripulación respondía:
“¡No son más que signos convencionales!”

“¡Otros mapas tienen formas, con sus islas y sus cabos!
¡Pero hemos de agradecer a nuestro valiente capitán
el habernos traído el mejor —añadían—,
uno perfecto y absolutamente en blanco!”

Esto era encantador, sin duda, pero enseguida descubrieron
que su capitán, en quien todos confiaban ciegamente,
sólo tenía una noción de cómo cruzar el Océano,
y ésta era ir tocando la campana.

Era pensativo y serio, pero las órdenes que daba
bastaban para desconcertar a toda la tripulación.
Cuando ordenaba: “¡Rumbo a estribor, pero mantengan la
proa a babor!”, ¿qué diablos debía hacer el timonel?

También, a veces, solían confundir el bauprés y el timón,
cosa que, según hizo notar el capitán, ocurría
con frecuencia en climas tropicales cuando el barco
está, por así decirlo, “esnarkado”.

Pero el problema principal estaba en la navegación,
y el capitán, perplejo y acongojado,
confesó que esperaba que, al menos, cuando el viento soplara
hacia el este, el barco no enfilara hacia el oeste.

Pero el peligro había pasado; por fin habían desembarcado
con sus baúles, maletas y sacos.
Sin embargo, la tripulación no quedó complacida con lo que
a primera vista descubrió: ¡despeñaderos y precipicios!

El capitán intuyó que estaban bajos de moral
y, con tono musical, les explicó algunos chistes
que reservaba para momentos de infortunio.
Pero la tripulación no dejó de lamentarse.

Sirvió a todos generosas copas de ponche
y les propuso sentarse en la playa.
Y todos convinieron en que su capitán tenía un porte
sublime, allí firme, aprestándose a soltar su discurso.

“¡Amigos, romanos y paisanos, prestadme vuestros oídos!”
(Todos eran muy aficionados a las citas;
así pues, brindaron a su salud y le dieron tres hurras.
Él, agradecido, les sirvió algo más de ponche.)

“¡Hemos navegado muchos meses, hemos navegado muchas
semanas (cuatro semanas cada mes, recordadlo),
pero hasta el momento (y os lo dice vuestro capitán)
ni hemos visto ni olido al snark!”

“¡Hemos navegado muchas semanas, hemos navegado muchos
días (siete días cada semana, os lo aseguro),
pero hasta ahora ni un snark
sobre el que posar nuestra amorosa mirada!”

“Venid y escuchad mientras os repito
las cinco señales inconfundibles
por las que reconoceréis con plena garantía,
donde quiera que estéis, el genuino snark.


“Digámoslas por orden. La primera es su sabor,
que es escaso y hueco, pero crujiente
como un abrigo que estuviese demasiado ajustado en la
cintura, con aroma a fuego fatuo.

“Tiene el hábito de levantarse tarde;
estaréis de acuerdo en que lo lleva demasiado lejos
cuando os diga que, a menudo, se desayuna para el té de las
cinco y que come al día siguiente.

“La tercera es su lentitud para entender un chiste.
Si te aventuras a explicarle uno,
suspirará como lo haría alguien profundamente desdichado,
y siempre se pone serio ante un juego de palabras.

“La cuarta es su afición a las máquinas de baño.
¡Siempre carga con una tras él!
Y está convencido de que añaden belleza al panorama;
una opinión discutible, a mi entender.

“La quinta es la ambición. Ahora convendrá
describir las diferentes especies,
distinguiendo los que tienen plumas y muerden
de aquellos otros que tienen bigotes y arañan.

“Pues aunque los snarks corrientes no hacen ningún daño,
creo que es mi obligación advertir que algunos son
buchams…” El capitán se interrumpió alarmado.
¡El panadero se había desmayado!