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lunes, 30 de agosto de 2010

Oda al Santísimo Sacramento del altar (IV)


IV - Carne

Qué bien os quedasteis
galán del cielo,
que es muy de galanes
quedarse en cuerpo

Lope de Vega
Canto de los cantares


Por el nombre del Padre, roca luz y fermento,
por el nombre del Hijo, flor y sangre vertida,
en el fuego visible del Espíritu Santo,
Eva quema sus dedos teñidos de manzana.

Eva gris y rayada con la púrpura rota,
cubierta con las mieles y el rumor del insecto.
Eva de yugulares y de musgo baboso
en el primer impulso torpe de los planetas.

Llegaban las higueras con las flores calientes
a destrozar los blancos muros de disciplina.
El hacha por el bosque daba normas de viento
a la pura dinamo clavada en su martirio.

Hilos y nervios tiemblan en la sección fragante
de la luna y el vientre que el bisturí descubre.
En el diván de raso los amantes aprietan
los tibios algodones donde duermen sus huesos.

¡Mirad aquel caballo cómo corre! ¡Miradlo
por los hombros y el seno de la niña cuajada!
¡Mirad qué tiernos ayes y qué son movedizo
oprimen la cintura del joven embalado!

¡Venid, venid! Las venas alargarán sus puntas
para morder la cresta del caimán enlunado,
mientras la verde sangre de Sodoma reluce
por la sala de un yerto corazón de aluminio.

Es preciso que el llanto se derrame en la axila,
que el mano recuerde blanda goma nocturna.
Es preciso que ritmos de sístole y diástole
empañen el rubor inhumano del cielo.

Tienen en lo más blanco huevecillos de muerte
(diminutos madroños de arsénico invisible),
que secan y destruyen el nervio de luz pura
por donde el alma filtra lección de beso y ala.

Es tu cuerpo, galán, tu boca, tu cintura,
el gusto de tu sangre por los dientes helados.
Es tu carne vencida, rota, pisoteada,
la que vence y relumbra sobre la carne nuestra.

Es el gesto vacío de lo libre sin norte
que se llena de rosas concretas y finales.
Adán es luz y espera bajo el arco podrido
las dos niñas de lumbre que agitaban sus sienes.

¡Oh Corpus Christi! ¡Oh Corpus de absoluto silencio,
donde se quema el cisne y fulgura el leproso!
¡Oh blanca forma insomne!
Angeles y ladridos contra el rumor de venas.

Federico García Lorca (Homenaje a Manuel de Falla)

sábado, 28 de agosto de 2010

Oda al Santísimo Sacramento del altar (III)

III - Demonio

Quia tu es Deus, fortitudo mea, quare me sepulisti?

et quare tristis incedo dum affligit me inimicus?


Honda luz cegadora de materia crujiente,
luz oblicua de espadas y mercurio de estrella,
anunciaban el cuerpo sin amor que llegaba
por todas las esquinas del abierto domingo.

Forma de la belleza sin nostalgias ni sueño.
Rumor de superficies libertadas y locas.
Medula de presente. Seguridad fingida
de flotar sobre el agua con el torso de mármol.

Cuerpo de la belleza que late y que se escapa.
Un momento de venas y ternura de ombligo.
Amor entre paredes y besos limitados,
con el miedo seguro de la meta encendida.

Bello de luz, oriente de la mano que palpa.
Vendaval y mancebo de rizos y moluscos.
Fuego para la carne sensible que se quema.
Níquel para el sollozo que busca a Dios volando.

Las nubes proyectaban sombras de cocodrilo
sobre un cielo incoloro batido por motores.
Altas esquinas grises y letras encendidas
señalaban las tiendas del enemigo Bello.

No es la mujer desnuda ni el duro adolescente
ni el corazón clavado con besos y lancetas.
No es el dueño de todos los caballos del mundo
ni descubrir el anca musical de la luna.

El encanto secreto del enemigo es otro.
Permanecer. Quedarse en la luz del instante.
Permanecer clavados en su belleza triste
y evitar la inocencia de las aguas nacidas.

Que al balido reciente y a la flor desnortada
y a los senos sin huellas de la monja dormida
responda negro toro de límites maduros
con la flor de un momento sin pudor ni mañana.

Para vencer la carne del enemigo bello,
mágico prodigioso de fuegos y colores,
das tu cuerpo celeste y tu sangre divina
en este Sacramento definido que canto.

Desciendes a la materia para hacerte visible
a los ojos que observan tu vida renovada
y vences sin espadas, en unidad sencilla,
al enemigo bello de las mil calidades.

¡Alegrísimo Dios! ¡Alegrísima Forma!
Aleluya reciente de todas las mañanas.
Misterio facilísimo de razón o de sueño,
si es fácil la belleza visible de la rosa.

Aleluya, aleluya del zapato y la nieve.
Alba pura de acantos en la mano incompleta.
Aleluya, aleluya de la norma y punto
sobre los cuatro vientos sin afán deportivo.

Lanza tu Sacramento semillas de alegría
contra los perdigones de dolor del Demonio,
y en el estéril valle de luz y roca pura
la aguja de la flauta rompe un ángel de vidrio.

Federico García Lorca (Homenaje a Manuel de Falla)



viernes, 27 de agosto de 2010

Oda al Santísimo Sacramento del altar (II)

II - Mundo

Agnus Dei qui tollis pecata mundi. Miserere nobis

Noche de los tejados y la planta del pie,

silbaba por los ojos secos de las palomas.
Alga y cristal en fuga ponen plata mojada
los hombros de cemento de todas las ciudades.

La gillette descansaba sobre los tocadores
con su afán impaciente de cuello seccionado.
En la casa del muerto, los niños perseguían
una sierpe de arena por el rincón oscuro.

Escribientes dormidos en el piso catorce.
Ramera con los senos de cristal arañado.
Cables y media luna con temblores de insecto.
Bares sin gente. Gritos. Cabezas por el agua.

Para el asesinato del ruiseñor, venían
tres mil hombres armados de lucientes cuchillos.
Viejas y sacerdotes lloraban resistiendo
una lluvia de lenguas y hormigas voladoras.

Noche de rostro blanco. Nula noche sin rostro.
Bajo el sol y la luna. Triste noche del mundo.
Dos mitades opuestas y un hombre que no sabe
cuándo su mariposa dejará los relojes.

Debajo de las alas del dragón hay un niño.
Caballitos de cardio por la estrella sin sangre.
El unicornio quiere lo que la rosa olvida,
y el pájaro pretende lo que las aguas vedan.

Sólo tu Sacramento de luz en equilibrio
aquietaba la angustia del amor desligado.
Sólo tu Sacramento, manómetro que salva
corazones lanzados a quinientos por hora.

Porque tu signo es clave de llanura celeste
donde naipe y herida se entrelazan cantando,
donde la luz desboca su toro relumbrante
y se afirma el aroma de la rosa templada.

Porque tu signo expresa la brisa y el gusano.
Punto de unión y cita del siglo y el minuto.
Orbe claro de muertos y hormiguero de vivos
con el hombre de nieves y el negro de la llama.

Mundo, ya tienes meta para tu desamparo.
Para tu horror perenne de agujero sin fondo.
¡Oh Cordero cautivo de tres voces iguales!
¡Sacramento inmutable de amor y disciplina!

Federico García Lorca (Homenaje a Manuel de Falla)

jueves, 19 de agosto de 2010

Oda al Santísimo Sacramento del altar (I)


I - Exposición

Pange lingua gloriosi corporis misterium.

Cantaban las mujeres por el muro clavado
cuando te vi, Dios fuerte, vivo en el Sacramento,
palpitante y desnudo, como un niño que corre
perseguido por siete novillos capitales.

Vivo estabas, Dios mío, dentro del ostensorio.
Punzado por tu Padre con aguja de lumbre.
Latiendo como el pobre corazón de la rana
que los médicos ponen en el frasco de vidrio.

Piedra de soledad donde la hierba gime
y donde el agua oscura pierde sus tres acentos,
elevan tu columna de nardo bajo nieve
sobre el mundo de ruedas y falos que circula.

Yo miraba tu forma deliciosa flotando
en la llaga de aceites y paño de agonía,
y entornaba mis ojos para dar en el dulce
tiro al blanco de insomnio sin un pájaro negro.

Es así, Dios anclado, como quiero tenerte.
Panderito de harina para el recién nacido.
Brisa y materia juntas en expresión exacta,
por amor de la carne que no sabe tu nombre.

Es así, forma breve de rumor inefable,
Dios en mantillas, Cristo diminuto y eterno,
repetido mil veces, muerto, crucificado
por la impura palabra del hombre sudoroso.

Cantaban las mujeres en la arena sin norte,
cuando te vi presente sobre tu Sacramento.
Quinientos serafines de resplandor y tinta
en la cúpula neutra gustaban tu racimo.

Federico García Lorca (Homenaje a Manuel de Falla)

jueves, 15 de mayo de 2008

Take this Waltz

Un amigo nos dejó un comentario en la entrada "Pequeño vals vienés" (1 diciembre), poema de García Lorca. Allí se aludía a la canción de Leonard Cohen inspirada en el mismo. Lo volvemos a traer aquí en la voz de Enrique Morente.

Escuchemos también al propio Leonard Cohen.

martes, 5 de febrero de 2008

"Querido Federico"



Las cartas que Vicenta Lorca escribió durante toda la vida a su hijo Federico se publican por primera vez y permiten conocer esta figura clave para la vida del poeta universal.

Vicenta Lorca nació en Granada en 1870. Provenía de una "fina familia", aunque no tuvo una infancia fácil. Como tantas mujeres excepcionales en España, se hizo maestra. Más tarde se casó con un viudo rico. Tuvo cuatro hijos, a los que les enseñó a leer a Victor Hugo.

Nada de esto importaría si uno de esos hijos no se hubiese llamado Federico.

Vicenta fue una fuerza motriz en la vida de su hijo. Se convirtió en la primera lectora de todos sus manuscritos y apoyó en todos los sentidos la carrera literaria de su hijo. Ahora por primera vez un libro saca de las sombras al personaje, con la publicación de las 34 cartas a Federico que se conservan.

El encargado de editar este legado, el periodista Víctor Fernández, ha preferido no incluir en esta correspondencia las cartas de Federico a su madre. "Quise darle protagonismo a ella", explica.

El origen del libro no es tan heroico como le gustaría, bromea Fernández. "Me encantaría poder decir que encontré un archivo secreto pero no es así". La realidad es más prosaica: Laura García Lorca cedió las cartas que dormitaban en la Fundación. "Es lo que pasa en España, que nadie investiga en los archivos". Fernández las publica junto con pies de página explicativos que permiten reconstruir el universo de madre e hijo. Así vemos, por ejemplo, como Vicenta habla a Federico por primera vez de Margarita Xirgu, una de cuyas obras había ido a ver a Granada. Xirgu fue después instrumental para que las obras de Lorca pudieran ponerse en escena.

Literatura y zapatos nuevos

A pesar de sus pasiones literarias compartidas, a Vicenta le preocupa el bienestar de su hijo. Que no le falten trajes ni zapatos nuevos y no pase penurias. Lorca apenas tuvo un trabajo remunerado, más allá de sus conferencias o de la dirección de La Barraca, y sin el apoyo de sus padres no hubiera podido completar su obra. "Me parece muy bien que no hayas tomado más que dos asignaturas (...) y no descuides tu literatura, que para mí tiene más importancia que todas las carreras", escribe la madre.

Cierra el libro una misiva dirigida a un amigo del poeta: "Le agradezco todo lo que hace por el buen nombre de la obra de mi hijo". Era 1950, a Federico lo habían asesinado 14 años antes y Vicenta seguía velando por su literatura.

Algunos fragmentos, retrato de familia

"Queridísimo hijo: Que el tiempo vuela y muy pronto cumplirás veintitrés años (..). Desde luego que estás en Madrid por tus aficiones literarias (..)y basta ya de camelos". 16-01-1921

"Dices que estudias regular y lees desaforadamente. Esto último me parece exagerado y si te molesta la cabeza debes hacerlo con moderación pues lo primero es la salud. Escribes también y eso me agrada muchísimo porque yo no quiero que abandones lo tuyo".18-11-1920

"De salud estamos todos muy bien y deseamos que tú estés lo mismo. Papá está en Málaga a ver los toros y a echar una cana al aire que ya sabes que le gusta y además le sienta muy bien". 24-01-1921

"No me dices nada de venir ni tampoco de tus cosas con Martínez Sierra". Verdad es que te has hecho un estudiante (aparentemente) para que no te molestemos pero yo hijo mío no puedo por menos que decirte algo". Noviembre 1920

"Pasamos mucho coraje de ver el teatro con tan poca gente(..).Anoche vi 'La hija de Yorio' y te confieso que no me podía dormir. Esta Xirgu es una mujer tremenda para lo trágico". 7-02-1921

"La carta de Dalí nos ha sorprendido pues no creía yo que tú tenías tanta frescura". 24-04-1930

"Ya que desde New York no nos escribiste yo esperaba una carta larga donde nos contaras las impresiones de Cuba que a mi parecer debe ser espléndida y hermosa..." 25-03-1930

"Esperábamos carta tuya con ansiedad y al recibirlas nos hemos quedado muy fríos porque te esperábamos para pasar la Nochebuena pero ni al mismo diablo se le ocurre estrenar en este día". 20-12-1930

"Federico (..)no pierdas el tiempo tontamente pues ahora estás en la época mejor de tu vida para dar el máximum de rendimiento en tu trabajo y desde Mariana y la Zapatera han pasado seis años". 12-03-1931

"Ya sabrás que las derechas triunfaron en una gran parte de España (..). Han gastado millones y se han hecho las cosas más sucias y vergonzosas que se han hecho nunca (..). La cosa está fea". 1-12-1933


Begoña Gómez


Nota: En la foto, el poeta aparece junto a sus padres y hermanos.

miércoles, 9 de enero de 2008

Veleta





Viento del Sur,
moreno, ardiente,
llegas sobre mi carne,
trayéndome semilla
de brillantes
miradas, empapado
de azahares.

Pones roja la luna
y sollozantes
los álamos cautivos, pero vienes
¡demasiado tarde!
¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
en el estante!

Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.

Aire del Norte,
¡oso blanco del viento!
Llegas sobre mi carne
tembloroso de auroras
boreales,
con tu capa de espectros
capitanes,
y riyéndote a gritos
del Dante.
¡Oh pulidor de estrellas!
Pero vienes
demasiado tarde.
Mi almario está musgoso
y he perdido la llave.

Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.

Brisas, gnomos y vientos
de ninguna parte.
Mosquitos de la rosa
de pétalos pirámides.
Alisios destetados
entre los rudos árboles,
flautas en la tormenta,
¡dejadme!
Tiene recias cadenas
mi recuerdo,
y está cautiva el ave
que dibuja con trinos
la tarde.

Las cosas que se van no vuelven nunca,
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse.
¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
¡Es inútil quejarse!

Sin ningún viento.
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Federico García Lorca



jueves, 6 de diciembre de 2007

La leyenda del tiempo


La obra de teatro Así que pasen cinco años de Federico García Lorca lleva el subtítulo Leyenda del tiempo en tres actos y cinco cuadros y es de 1931.

El acto tercero se inicia, en su cuadro primero, como abajo se indica:

Arlequín.
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.

(Se pone una careta de alegrísima expresión.)
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
(Se quita la careta.)
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.

(Se pone una careta de expresión dormida.)
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
(Se la quita.)
Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.

(Con una careta)
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
(Con la otra.)
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

.....

Este fragmento sirvió de base a Ricardo Pachón para su Leyenda del tiempo, que canta Camarón de la Isla.

El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

El tiempo va sobre el sueño
Hundido hasta los cabellos
Ayer y mañana comen
Oscuras flores de duelo

El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

Sobre la misma columna
Abrazados sueño y tiempo
Cruza el gemido del niño
La lengua rota del viejo

El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

Y si el sueño finge muros
En la llanura del tiempo
El tiempo le hace creer
Que nace en aquel momento

El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

Sin que yo lo gobierne mi recuerdo ha retrocedido en busca de tu imagen entristecida, Carmela, en aquel verano del 92, cuando me referías con ojos todavía humedecidos cómo habías acompañado en el hospital de Badalona a la mujer de Camarón. Y recuerdo también cómo no supe medir yo entonces la enorme dimensión de la tragedia: se truncaba prematuramente un sendero original que se abría en persecución de una nueva forma del flamenco.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Pequeño vals vienés

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


Federico García Lorca (Poeta en Nueva York)

Una variante de este poema, con música de Leonard Cohen (Take this Waltz), está cantada por Enrique Morente en el CD Omega (Morente y Lagartija Nick), con un resultado que merece el calificativo de asombroso.

La voz es de Morente, los arreglos de acordeón y teclado de Tomás San Miguel, al cajón El Bandolero, al contrabajo Javier Losada y la percusión a cargo de José Antonio Galicia.

Recomendamos la audición de esta pieza y también la del disco completo.

Morente había prometido a Leonard Cohen (¿reunión en Madrid en 1993?) cantar sus adaptaciones musicales de los poemas de Lorca. El poeta de Granada ha ejercido una gran influencia sobre Cohen, como reconoce éste (una de sus hijas se llama Lorca Cohen).


Versión del propio Cohen

jueves, 29 de noviembre de 2007

La luna pudo detenerse al fin...



"La luna pudo detenerse al fin

por la curva blanquísima de los caballos"

Los anteriores son los primeros versos del poema lorquiano Crucifixión. El manuscrito está fechado el 24 de octubre del 29, seis días antes de que tuviera lugar en los Estados Unidos de Norteamérica el cataclismo económico del 29.

Lorca escribió Poeta en Nueva York durante su estancia de nueve meses en Nueva York, entre los años 1929 y 1930. En el invierno de 1935, en un tiempo que pasó en Barcelona, dejó el borrador original, del que no tenía copia, a su amigo Miguel Benítez, que lo guardó en el interior de un ejemplar de su propiedad de El Romancero gitano.

Una bruma de incertidumbre, a la que seguramente no fue ajena la convulsión de la Guerra Civil española, se cierne después sobre la suerte del manuscrito, que estuvo al parecer perdido durante años.

Sabemos que Lorca lo reclamó a su amigo mediante dos cartas incorporadas al lote de la subasta. "Queridísimo Miguel. Estoy poniendo a máquina mi libro de Nueva York para darlo a la prensa el próximo mes de octubre; te ruego encarecidamente me mandes a vuelta de correo el poema Crucifixión puesto que tú eres el único que lo tienes y yo me quedé sin copia. Desde luego irá en el libro dedicado a ti. Por primera vez en mi vida dicto una carta que está escrita por mi secretario. Miguel, ten la bondad de ser bueno y mandarme ese poema, porque es de los mejores que llevará el libro".

No hubo respuesta, ni a esta ni a otra carta posterior. Después del asesinato de Federico, el 18 de agosto de 1936, nadie supo más. Las primeras ediciones de Poeta en Nueva York en 1940 no lo incluyen. Ni la de Norton, en Estados Unidos, ni la de Séneca, en México.

En la copia del borrador que el poeta dejó sobre la mesa de su amigo el editor José Bergamín (96 páginas mecanografiadas, 26 manuscritas, con 32 poemas y fotografías para ilustraciones), figura la indicación de que el poema debe ser incluido en la parte VII, "Vuelta a la ciudad" (a la que pertenece el poema "posteado" ayer) con el añadido "Crucifixión y hay que pedir el original a D. Miguel Benítez". Al no recuperarse, el poema no pudo ser incluído en las primeras ediciones de Poeta en Nueva York. Bergamín tampoco informó según parece acerca de las instrucciones de Lorca. El editor publicó Poeta en Nueva York en México en 1940. Sabemos algo del itinerario que siguió la documentación entregada por Lorca para el libro: en 1979 una actriz mejicana, Manola Saavedra, recibió el documento de manos de una amiga de Bergamín. Y esta era la propietaria del mismo que lo ofreció en subasta a través de Christie's. Los herederos de Lorca reclamaron derechos sobre el documento, pero un tribunal de Londres dio la razón a la propietaria accidental del mismo.

El poema apareció en letra impresa en 1950, cuando el poeta canario Agustín Millares lo presentó (junto con las dos cartas mencionadas) en una revista, Planas de Poesía, publicada en Mallorca.

A partir de entonces, la familia Millares se hace cargo del manuscrito que hoy sale a subasta. Según los propietarios, herederos de Agustín Millares, han decidido dar el paso porque su estado de conservación "corría riesgos". También aseguran que previamente se pusieron en contacto con la Fundación García Lorca y con la Biblioteca Nacional por si lo querían, pero que no recibieron respuestas.

Laura García Lorca cuenta que los contactos se produjeron cuando ella no era responsable de la Fundación. También lo confirman en el Ministerio de Cultura, donde efectivamente confirman que hubo un ofrecimiento a la Biblioteca Nacional en época de Carmen Calvo. Rogelio Blanco, director general del Libro entonces y ahora, cuenta su versión: "Efectivamente nos lo ofrecieron, pero por una cantidad cuatro veces más elevada que la que sale mañana en la subasta". La cifra les pareció desorbitada.

Lorca pensaba que Crucifixión era fundamental para el libro . Su aspecto original, con las cuartillas ya carcomidas por el paso del tiempo, le convierten en todo un objeto de deseo para el mundo lorquiano.

La pregunta ahora es si el nuevo original, recién adquirido por el Ministerio de Cultura, se reunirá o no con sus hermanos en la Fundación García Lorca. El futuro siempre despeja incógnitas, aunque a veces se toma su tiempo.

"Y la tierra despertó arrojando
temblorosos ríos de polilla"

(así termina el poema)

miércoles, 28 de noviembre de 2007

New York - Oficina y denuncia


Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos
los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La
otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No
es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Federico García Lorca - (Poeta en Nueva York) Dedicado a Fernando Vela.

Hoy leo la noticia de que el Ministerio de Cultura de España ha recuperado el manuscrito Crucifixión de Federico García Lorca, en una subasta de Sotheby's de Londres. Queda así completa la colección de originales de Poeta en Nueva York, al haberse obtenido ya (año 2003, en la casa Christie's de Londres, adquirida por la Fundación García Lorca) el volumen de manuscritos originales con excepción del citado.

Crucifixión había sido entregado por García Lorca a su amigo Miguel Benítez, pero no consiguió recuperarlo para la edición del libro Poeta en Nueva York.

sábado, 24 de noviembre de 2007

F. García Lorca - Advertencia de la Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita

MOSQUITO.
¡Hombres y mujeres! Atención. Niño, cierra esa boquita, y tú, muchacha,siéntate con cien mil de a caballo. Callad, para que el silencio se quede más clarito, como si estuviese en su misma fuente. Callad para que se asiente el barrillo de las últimas conversaciones. (Tambor.) Yo y mi compañía venimos del teatro de los burgueses, del teatro de los condeses y de los marqueses, un teatro de oro y cristales, donde los hombres van a dormirse y las señoras... a dormirse también. Yo y mi compañía estábamos encerrados. No os podéis imaginar qué pena teníamos. Pero un día vi por el agujerito de la puerta una estrella que temblaba como una fresca violeta de luz. Abrí mi ojo todo to que pude -me lo quería cerrar el dedo del viento- y bajo la estrella, un ancho río sonreía surcado por lentas barcas. Entonces yo avisé a mis amigos, y huimos por esos campos en busca de la gente sencilla, para mostrarles las cosas, las cosillas y las cositillas del mundo; bajo la luna verde de las montañas, bajo la luna rosa de las playas.

Ahora que sale la luna y las luciérnagas huyen lentamente a sus cuevecitas, va a dar comienzo la gran función titulada Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita...
Preparaos a sufrir el genio del puñeterillo Cristóbal y a llorar las ternezas de la señáRosita que, a más de mujer, es una avefría sobre la charca, una delicada pajarita de las nieves. ¡A empezar! (Hace mutis, pero vuelve corriendo.) Y ahora... ¡viento!: abanica tanto rostro asombrado, llévate los suspiros por encima de aquella sierra y limpia las lágrimas nuevas en los ojos de las niñas sin novio.
Cuatro hojillas tenía Música mi arbolillo
y el aire las movía.
Mutación

lunes, 19 de noviembre de 2007

Alina es bienvenida

Hoy el blog Sopa de Piedra está muy contento, porque se ha incorporado un nuevo miembro a la plantilla: Alina M.

Y como palabras de saludo el blog, que casi nunca se manifiesta, le dedica esta

CARACOLA, de Federico García Lorca:


Me han traído una caracola.

Dentro le canta
un mar de mapa.
Mi corazón
se llena de agua
con pececillos
de sombra y plata.

Me han traído una caracola.