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jueves, 11 de junio de 2009

Desencuentro


Estás desorientado y no sabés
qué “trole” hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.

..............
Cátulo Castillo - Aníbal Troilo

Lástima que el resto de la letra de esta canción no esté a la altura del prometedor comienzo de la misma. No conocía este tango, hasta que esta misma mañana escuché cantar sus primeras palabras y cadencias surgiendo de un quiosco que acababa de rebasar. De inmediato detuve la marcha y volví sobre mis pasos, convencido de que alguien lo sabía todo acerca de mi. El quiosquero, Alberto, me habló de la canción, y aquí traigo su bello arranque. Lastimosamente, un desencuentro de estrofas. Aunque yo no sea quién para opinar.

Quizás escuchada así...se puede uno reconciliar con ella.

miércoles, 1 de abril de 2009

Silencio

Silencio

Silencio en la noche.
Ya todo está en calma.
El músculo duerme.
La ambición descansa.

Meciendo una cuna,
una madre canta
un canto querido
que llega hasta el alma,
porque en esa cuna,
está su esperanza.

Eran cinco hermanos.
Ella era una santa.
Eran cinco besos
que cada mañana
rozaban muy tiernos
las hebras de plata
de esa viejecita
de canas muy blancas.
Eran cinco hijos
que al taller marchaban.

Silencio en la noche.
Ya todo está en calma.
El músculo duerme,
la ambición trabaja.

Un clarín se oye.
Peligra la Patria.
Y al grito de guerra
los hombres se matan
cubriendo de sangre
los campos de Francia.

Hoy todo ha pasado.
Renacen las plantas.
Un himno a la vida
los arados cantan.
Y la viejecita
de canas muy blancas
se quedó muy sola,
con cinco medallas
que por cinco héroes
la premió la Patria.

Silencio en la noche.
Ya todo está en calma.
El músculo duerme,
la ambición descansa...

Un coro lejano
de madres que cantan
mecen en sus cunas,
nuevas esperanzas.
Silencio en la noche.
Silencio en las almas...

Música: Carlos Gardel y Horacio Pettorossi -
Letra: Alfredo Le Pera y Horacio Pettorossi

Aquí canta Gardel

martes, 23 de diciembre de 2008

Uno

El anterior poema de Miguel Hernández
me hizo recordar la letra de este tango, cuya letra
pertenece a Enrique Santos Discépolo, quien murió
un 23 de diciembre.


(Canta Hugo del Carril,argentino, también
director cinematográfico, actor,
y guionista.)



Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha
pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor
sufre y se destroza hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
o un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de llorar
tanta traición!

Si yo tuviera el corazón...
(el corazón que di...)
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que me gritan tu cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos otros ojos,
los perversos, los que hundieron mi vivir.
Si yo tuviera el corazón...
(El mismo que perdí...)
Si olvidara a la que ayer
lo destrozó y... pudiera amarte..
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero, Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore
como aquel que sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor-
maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión...


Música: Mariano Mores


jueves, 3 de abril de 2008

Cafetín de Buenos Aires

Cafetín de Buenos Aires,

de Enrique Santos Discépolo Deluchi (Discepolín). Canta Roberto Goyeneche (Polaco).

De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan...
La ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después viviendo
igual al mío...
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
(José, el de la quimera...
Marcial, que aún cree y espera...
y el flaco Abel que se nos fue
pero aún me guía....).
Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño,
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar.

Es difícil imaginar que se pueda expresar mejor el agridulce sabor de la nostalgia.
En cuanto a la palabra 'ñata', que significa nariz en Argentina, pertenece al diccionario lunfardo. El origen, sin embargo, no está muy claro, pues en Colombia significa también nariz, especialmente cuando es chata (otro posible origen etimológico: chata -> ñata).

En México, sin embargo, ñata se emplea para designar ese apéndice masculino cuyo nombre mi pudor y buena educación, así como la adivinada presencia de doncellas en la sala, me obligan a silenciar: el pene.

lunes, 18 de febrero de 2008

Fuimos




Letra: Homero Manzi

Música: José Dames

Canta Adriana Varela

Sugiero que no miréis el
vídeo, porque no tiene
relación con el sentido
del tango.



Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada,
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

¡Vete...!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete...!
No me beses que te estoy llorando.
¡Y quisiera no llorarte más!
¿No ves?,
es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor,
librado de mi amor final.
¡Vete!,
¿no comprendes que te estoy salvando?
¿no comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,
pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos empujados en un viento desolado...
sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

¿Te acordás, hermano...?

A mi regreso, luego de una ausencia tan prolongada, distingo los arañazos del tiempo, pero reconozco también los rostros amigos, los mismos de antaño. Los recuerdos acuden atropelladamente para anudar mi garganta, y de mis labios solamente acierta a brotar aquello de
¿Te acordás, hermano?






[Tiempos viejos (Francisco Canaro / Manuel Romero - 1926), canta Rubén Olveira]

¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquéllos!
Eran otros hombres más hombres los nuestros.
No se conocían coca ni morfina,
los muchachos de antes no usaban gomina.
¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquéllos!
¡Veinticinco abriles que no volverán!
Veinticinco abriles, volver a tenerlos,
si cuando me acuerdo me pongo a llorar.

¿Dónde están los muchachos de entonces?
Barra antigua de ayer ¿dónde está?
Yo y vos solos quedamos, hermano,
yo y vos solos para recordar...
¿Dónde están las mujeres aquéllas,
minas fieles, de gran corazón,
que en los bailes de Laura peleaban
cada cual defendiendo su amor?

¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya,
que quité en lo de Hansen al loco Cepeda?
Casi me suicido una noche por ella
y hoy es una pobre mendiga harapienta.
¿Te acordás, hermano, lo linda que era?
Se formaba rueda pa' verla bailar...
Cuando por la calle la veo tan vieja
doy vuelta la cara y me pongo a llorar.

martes, 11 de diciembre de 2007

Nada

He llegado hasta tu casa...
Yo no sé cómo he podido...
¡Si me han dicho que no estás,
que ya nunca volverás,
si me han dicho que te has ido...!
¡Cuánta nieve hay en mi alma!
¡Qué silencio hay en tu puerta!
Al llegar hasta el umbral,
un candado de dolor
me detuvo el corazón...

¡Nada, nada queda en tu casa natal!
Sólo telarañas que teje el yuyal...
El rosal tampoco existe
y es seguro que se ha muerto al irte tú...
¡Todo es una cruz...!
¡Nada, nada más que tristeza y quietud!
Nadie que me diga si vives aún...
¿Dónde estás, para decirte que hoy he vuelto
arrepentido a buscar tu amor...?

Ya me alejo de tu casa
y me voy yo ni sé dónde...
Sin querer te digo adiós,
y hasta el eco de tu voz
de la nada me responde...
En la cruz de tu candado
por tu pena yo he rezado,
y ha rodado en tu portón
una lágrima hecha flor
de mi pobre corazón.


Horacio Sanguinetti (letra)

José Dames (música)

1944

Este es mi tango favorito.

Creo que

la mejor versión es de Julio Sosa, pero la

de Juan Carlos Baglietto también es muy buena,

muy sentida, aunque tiene forma de balada:

Nada (Juan Carlos Baglietto - Lito Vitale)

(Para el asociante Pneuma: este es otro tango con nieve.)


Volver

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La vieja calle, donde un eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver....

Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien....
Sentir
que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en la sombra
te busca y te nombra...
Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida;
tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenen mi soñar....
¡Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar!
Y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazón.

Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera

Compuesto en 1935

Pues que lo que uno menos sospechó resulta ser una canción de amor. Pero mejor les cuento: yo siempre había visto aquí un tango. Bueno, y siempre pensaba en Gardel. Quizás convenga que les aclare una cosa: yo soy un asociante. Ustedes ya saben que hay replicantes (ahora no se ven, porque Harrison Ford barrió a todos los de por aquí, pero en alguna parte están, que yo tengo mis fuentes), y saben también que hay negociantes, comerciantes, cantantes, y me hacen el favor de imaginarse el etcétera. Si me califico de asociante es simplemente porque asocio mucho. Y mal, pero mucho. Así por ejemplo, como les decía, si escucho este tango de ahí arriba, cantado por Gardel, pues inmediatamente pienso tango-Gardel (eso es la asociación de que hablaba). Y así todo el tiempo.

Pero este verano pasado en Menorca, o quizás fue el anterior, que así está uno a causa de tanta asociación, estuve tratando de cantar este tango. El disco estaba allí, sobre el aparador de la casa de mis amigos. De modo que de cuando en cuando me arrancaba a cantarlo, siempre desde el primer verso. Y siempre, siempre, la mujer de mi amigo me detenía justo ahí cuando lo de "van marcando mi retorno". Y siempre me venía con lo mismo: repetía "retor" con la mano señalando hacia arriba y luego decía "no" mientras señalaba hacia abajo. Primero pensaba yo que me decía que "no", que no. Pero no. Lo que me quería decir es que yo debía pronunciar retorno como con una inflexión. Yo prefería cantarlo poniendo el alma en lugar de seguir a rajatabla las pautas establecidas. Pasé a cantar a escondidas.

Pero mientras lo cantaba me iba dando cuenta de que se trata de un poema bellísimo. Y también de que cada frase del mismo constituye todo un hallazgo. Yo no lo hubiera podido decir mejor, me repetía sin parar. Y también caí en la cuenta de que se trata de un poema de amor (¿vieron lo mi poder de asociación que les dije?). Y además, el otro día un amigo también me hizo reparar en que contiene toda una reflexión acerca del fugaz paso del tiempo (sí, justo ahí donde dice "que veinte años no es nada"). A tanto no había llegado yo en mis asociaciones; hubiera llegado antes o después, no crean, porque asocio sin parar y todo lo imaginable; lo que sucede es que casi todo lo que asocio son disparates, y con eso a veces se me escapan en el mismo cesto las buenas asociaciones.

Pues eso les quería decir nomás. Que se trata de un profundo poema.

Mejor lo cantás vos, Carlitos

viernes, 23 de noviembre de 2007

Caminito


Caminito que el tiempo ha borrado,
que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez,
he venido a contarte mi mal.
Caminito que entonces estabas
bordado de trébol y juncos en flor,
una sombra ya pronto serás,
una sombra lo mismo que yo.

Desde que se fue
triste vivo yo,
caminito amigo,
yo también me voy.
Desde que se fue
nunca mas volvió,
seguiré sus pasos,
caminito, adiós.

Caminito que todas las tardes
feliz recorrías cantando mi amor,
no le digas si vuelve a pasar
que mi llanto tu suelo regó.
Caminito cubierto de cardos,
la mano del tiempo tu huella borró;
yo a tu lado quisiera caer
y que el tiempo nos mate a los dos.

Letra: Gabino Coria Peñolaza
Música: Juan de Dios Filiberto

¿Por qué trajimos aquí esta referencia a Caminito?
Los restos mortales de Fernando Fernán-Gómez se velaron en el Teatro Español, situado en la Plaza de Santa Ana de Madrid. Se dispuso un a modo de teatrillo improvisado, con mesas de café en torno al féretro, cubierto éste con la bandera anarquista. Como colofón a la despedida se bailó el tango Caminito, uno de los preferidos del Fernán-Gómez, que cantó Enrique Morente.

Así nació la calle Museo Caminito

¿Quieren ver la calle?

Caminito, historias.

Para saber más sobre la obra de Fernando Fernán-Gómez

No es lo mismo bailar el tango Caminito que un tango en Caminito