Hoy cumple años Rafael Alberti, uno de los lazos que me anudan a España.
Aquí, un poema con ritmo de olas, muy adecuado para salvarme de esta ígnea Buenos Aires.
Dime que sí,
compañera,
marinera,
dime que sí.
Dime que he de ver la mar,
que en la mar he de quererte.
Compañera,
dime que sí.
Dime que he de ver el viento,
que en el viento he de quererte.
Marinera,
dime que sí.
Dime que sí,
compañera,
dime,
dime que sí.
Rafael Alberti
martes, 16 de diciembre de 2008
sábado, 13 de diciembre de 2008
I ricordi della sera
I ricordi della sera, bella canción italiana de 1961, por el Cuarteto Cetra (dos de los integrantes son los autores).
E' scesa malinconica la sera,
puntando in cielo un riflettore blu,
gettando una manciata di stelline
lassù!E' l'ora in cui riaffiorano i ricordi
di un'epoca che non esiste più...
un vecchio calendario getta i fogli
quaggiù!Ogni cosa di allor
può così ritornar
col vestito di quei tempi,
per brindar!Il mondo non aspetta che la sera
per presentare il suo stupendo "show"
sul grande palcoscenico dei sogni,
al lume di un romantico "abat-jour"...Se ti piacer sognar
chiudi gli occhi anche tu
così... così... così...
puntando in cielo un riflettore blu,
gettando una manciata di stelline
lassù!E' l'ora in cui riaffiorano i ricordi
di un'epoca che non esiste più...
un vecchio calendario getta i fogli
quaggiù!Ogni cosa di allor
può così ritornar
col vestito di quei tempi,
per brindar!Il mondo non aspetta che la sera
per presentare il suo stupendo "show"
sul grande palcoscenico dei sogni,
al lume di un romantico "abat-jour"...Se ti piacer sognar
chiudi gli occhi anche tu
così... così... così...
viernes, 12 de diciembre de 2008
La vida
La vida, de Silvio Rodríguez. Esta canción da nombre también al reciente disco de Ainhoa Arteta, dedicado al recuerdo de su madre. La última canción del disco es justamente La vida, la canción preferida de su madre.
Como soprano acostumbrada a cantar con la técnica de impostación de la voz, para este disco Ainhoa hubo de esforzarse especialmente en apoyar la voz en la garganta, para evitar que la perfección lírica produjera el resultado de un alejamiento sentimental de las canciones. En la medida en que pueda valer nuestro juicio, el logro es perfecto. La canción Ne me quitte pas, de Jacques Brel, transmite un sentimiento muy profundo, más cuando se piensa que esta tan bella canción de amor está también dedicada a su madre.
He aquí la versión de Ainhoa Arteta de la canción La vida.
La vida de un pájaro en vuelo
la vida de un amanecer
la vida de un crío
de un bosque y de un río
la vida me ha hecho saber.
La vida del sordo y del ciego
la vida que no sabe hablar
la del triste loco
la que sabe a poco
la vida me ha hecho soñar.
La vida voraz que se enreda
la vida que sale a jugar
la vida consciente que queda
la vida que late en el mar.
La vida que brota de un muerto
la vida que no se murió
la de los desiertos
la de un libro abierto
la vida me ha hecho cual yo.
La vida que alumbra en el trueno
la vida final de un adiós
la vida goteando de un seno
la vida secreta de un dios.
La vida que pende de todo
la vida de cada emoción
la vida en exceso
la vida de un beso
la vida me ha hecho canción.
la vida de un amanecer
la vida de un crío
de un bosque y de un río
la vida me ha hecho saber.
La vida del sordo y del ciego
la vida que no sabe hablar
la del triste loco
la que sabe a poco
la vida me ha hecho soñar.
La vida voraz que se enreda
la vida que sale a jugar
la vida consciente que queda
la vida que late en el mar.
La vida que brota de un muerto
la vida que no se murió
la de los desiertos
la de un libro abierto
la vida me ha hecho cual yo.
La vida que alumbra en el trueno
la vida final de un adiós
la vida goteando de un seno
la vida secreta de un dios.
La vida que pende de todo
la vida de cada emoción
la vida en exceso
la vida de un beso
la vida me ha hecho canción.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Lágrimas en el cielo

Tears in heaven fue la entrañable canción que Eric Clapton dedicó a la memoria de su hijo, muerto cuando contaba cuatro años de edad, al caer desde su apartamento en el piso 53 de un rascacielos de Nueva York.
El álbum Unplugged fue editado en 1992, e incluye la versión acústica de "Tears in heaven".
Would you know my name
If I saw you in heaven
Will it be the same
If I saw you in heaven
I must be strong, and carry on
Cause I know I don't belong
Here in heaven
Would you hold my hand
If I saw you in heaven
Would you help me stand
If I saw you in heaven
I'll find my way, through night and day
Cause I know I just can't stay
Here in heaven
Time can bring you down
Time can bend your knee
Time can break your heart
Have you begging please
Begging please
(instrumental)
Beyond the door
There's peace I'm sure.
And I know there'll be no more...
Tears in heaven
Would you know my name
If I saw you in heaven
Will it be the same
If I saw you in heaven
I must be strong, and carry on
Cause I know I don't belong
Here in heaven
Cause I know I don't belong
Here in heaven
If I saw you in heaven
Will it be the same
If I saw you in heaven
I must be strong, and carry on
Cause I know I don't belong
Here in heaven
Would you hold my hand
If I saw you in heaven
Would you help me stand
If I saw you in heaven
I'll find my way, through night and day
Cause I know I just can't stay
Here in heaven
Time can bring you down
Time can bend your knee
Time can break your heart
Have you begging please
Begging please
(instrumental)
Beyond the door
There's peace I'm sure.
And I know there'll be no more...
Tears in heaven
Would you know my name
If I saw you in heaven
Will it be the same
If I saw you in heaven
I must be strong, and carry on
Cause I know I don't belong
Here in heaven
Cause I know I don't belong
Here in heaven
<<>>>>>>>>>>>>>>>>
¿Sabrias mi nombre si te viera en el cielo?
¿Sería lo mismo
si te viera en el cielo?
Debo ser fuerte y continuar,
Porque sé que no puedo estar
aquí en el cielo.
¿Me tomarías de la mano si te viera en el cielo?
¿Me ayudarias a recuperarme si te viera en el cielo?
Buscaré mi vía, de noche y día,
Porque sé que no puedo quedarme
aquí en el cielo. El tiempo puede tumbarte,
El tiempo puede doblar tus rodillas,
El tiempo puede romperte el corazón,
tienes que estar aqui por favor,
estar aquí por favor
Más allá de la puerta
hay paz, estoy seguro y sé que no habrá más
lágrimas en el cielo. ¿Sabrias mi nombre si te viera en el cielo? ¿Sería lo mismo si te viera en el cielo? Debo ser fuerte y continuar, Porque sé que no puedo estar aquí en el cielo. Porque sé que no puedo estar aquí en el cielo.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
martes, 9 de diciembre de 2008
Primavera portátil
Primavera portátil
Aquellos dos tenían una flamante primavera portátil.
Ah era muy divertido verlos cruzar la calle con aquel armatoste cubriéndolos como una pajarera o un enorme paraguas.
A veces resultaban francamente molestos. Como cuando viajaban en el subte por ejemplo, y le metían a uno un pedazo de octubre en las narices, sin pedirle disculpas para nada.
Otras veces en medio de una oficina pública, o en una exposición de filatelia, para dar otro ejemplo, se movían y hacían un incalificable desparramo de perfumes, glicinas, abejorros, pereza, cielos de no creer, o tontas palabritas que después iban y venían volando como moscas, hasta que se posaban muy orondas en algún portafolios.
Para colmo andaban contentísimos con su armatoste parecido a una campana o a una nube, y como hasta el mismísimo invierno se mostraba respetuoso y paciente frente a aquella absurda primavera portátil, los dos se creían que eran absolutamente inmortales.
Un buen día desaparecieron. Según se cree, al final de un verano, al armatoste le dio por seguir a una bandada de golondrinas que se dirigía hacia el norte, y naturalmente arrastró a aquellos dos como si se los llevara una cápsula géminis.
Otros en cambio dicen que el armatoste un día se esfumó, se derritió, se desarmó o algo así. Que entonces los dos sintieron frío y se miraron y se miraron largo tiempo, sin conocerse en absoluto. Y que tuvieron tanto miedo al verse así desnudos, extraños y mortales, que salieron corriendo, uno para un lado y otro para el otro, hasta que se perdieron nadie sabe dónde.
Aquellos dos tenían una flamante primavera portátil.
Ah era muy divertido verlos cruzar la calle con aquel armatoste cubriéndolos como una pajarera o un enorme paraguas.
A veces resultaban francamente molestos. Como cuando viajaban en el subte por ejemplo, y le metían a uno un pedazo de octubre en las narices, sin pedirle disculpas para nada.
Otras veces en medio de una oficina pública, o en una exposición de filatelia, para dar otro ejemplo, se movían y hacían un incalificable desparramo de perfumes, glicinas, abejorros, pereza, cielos de no creer, o tontas palabritas que después iban y venían volando como moscas, hasta que se posaban muy orondas en algún portafolios.
Para colmo andaban contentísimos con su armatoste parecido a una campana o a una nube, y como hasta el mismísimo invierno se mostraba respetuoso y paciente frente a aquella absurda primavera portátil, los dos se creían que eran absolutamente inmortales.
Un buen día desaparecieron. Según se cree, al final de un verano, al armatoste le dio por seguir a una bandada de golondrinas que se dirigía hacia el norte, y naturalmente arrastró a aquellos dos como si se los llevara una cápsula géminis.
Otros en cambio dicen que el armatoste un día se esfumó, se derritió, se desarmó o algo así. Que entonces los dos sintieron frío y se miraron y se miraron largo tiempo, sin conocerse en absoluto. Y que tuvieron tanto miedo al verse así desnudos, extraños y mortales, que salieron corriendo, uno para un lado y otro para el otro, hasta que se perdieron nadie sabe dónde.
Humberto Costantini
Nota: Aquellos que en el hemisferio norte creen tener la cabeza sobre los hombros, bueno es que recuerden que las estaciones en el hemisferio sur (Costantini es argentino --era, siempre pienso a los poetas en presente--) andan también cabeza abajo (siempre en relación con los que creen tener la cabeza sobre los hombros, no vaya a ser que se interprete como un guiño peyorativo), y por eso en octubre es primavera y por eso también las golondrinas vuelan al norte al final del verano.
lunes, 8 de diciembre de 2008
Tarea
Tarea
Han de saber
que cuando en la oficina no hay trabajo,
yo trabajo,
trabajo como un negro,
sudo tinta,
ando detrás de pájaros azules,
me meto en grandes líos con los sueños,
me desangro en palabras,
salgo a cazar ballenas y crepúsculos,
domestico elefantes
(hay que ver qué furor el de la selva)
le explico al faraón cosas del tiempo,
hago el amor a veces,
lucho con los zulúes cuerpo a cuerpo,
tengo que abrirme paso en un perfume,
volver para las doce,
morirme,
andar recuerdos.
Tengo que hablar con Dios,
volverme loco,
lanzar varias proclamas de justicia,
escapar de la hoguera,
vestirme de jamás para un entierro.
No descanso ni un minuto,
me doy un gran trajín con las cigarras,
me cito con Lenin y arreglo el mundo,
llamo a larga distancia,
digo anote en mi agenda: Nazareno,
trato cosas del aire con gaviotas,
compro verdes, azules, amarillos
y los despacho por expreso al cielo.
Hago arreglo con nubes,
firmo tardes de otoño con llovizna,
corro a cambiar estrellas que andan flojas,
promuevo madreselvas,
dicto inviernos...
cuando el jefe me mira y dice ejem,
ya que usted no hace nada y tiene tiempo...
Han de saber
que cuando en la oficina no hay trabajo,
yo trabajo,
trabajo como un negro,
sudo tinta,
ando detrás de pájaros azules,
me meto en grandes líos con los sueños,
me desangro en palabras,
salgo a cazar ballenas y crepúsculos,
domestico elefantes
(hay que ver qué furor el de la selva)
le explico al faraón cosas del tiempo,
hago el amor a veces,
lucho con los zulúes cuerpo a cuerpo,
tengo que abrirme paso en un perfume,
volver para las doce,
morirme,
andar recuerdos.
Tengo que hablar con Dios,
volverme loco,
lanzar varias proclamas de justicia,
escapar de la hoguera,
vestirme de jamás para un entierro.
No descanso ni un minuto,
me doy un gran trajín con las cigarras,
me cito con Lenin y arreglo el mundo,
llamo a larga distancia,
digo anote en mi agenda: Nazareno,
trato cosas del aire con gaviotas,
compro verdes, azules, amarillos
y los despacho por expreso al cielo.
Hago arreglo con nubes,
firmo tardes de otoño con llovizna,
corro a cambiar estrellas que andan flojas,
promuevo madreselvas,
dicto inviernos...
cuando el jefe me mira y dice ejem,
ya que usted no hace nada y tiene tiempo...
Humberto Costantini
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